4 momentos claves para hacer rebranding

Lo primero que debes saber es que si estás leyendo este post es porque algo te hizo click. Posiblemente, en tu interior sientes que «algo le falta» a tu marca pero no sabes exactamente cómo explicarlo. Puede ser que ya no se parece a ti, que el negocio se fue por otro rumbo y sientes que se te salió de las manos o que estuviste mucho tiempo ocupado en otras cosas y ya no sabes cómo enfocarte. En cualquier caso, seguramente encontrarás una guía en este post.

Cuando trabajamos con branding, el poder lo tienen las personas.

Alex Aldas

Según mi experiencia, hay 3 momentos claves en los que es recomendable hacer rebranding y es necesario identificarlos para saber si es necesario un cambio drástico o si basta lo que conocemos como un «refrescamiento de imagen».

Un nuevo comienzo implica grandes cambios

1. Después de un largo período de inactividad

Suele pasarnos mucho a las mujeres, sobre todo después de tener hijos. El reposo pre y post natal, dedicarnos a ser mamá y ama de casa a tiempo completo puede hacer que se «nos olvide» cómo mostrarnos, profesionalmente hablando. En en el caso de Venezuela, muchos han sido los emprendimientos que se han visto obligados a tomar un receso por la situación económica y política del país. En mi caso, fue por motivos de salud. En todos los casos, el resultado es el mismo: perdiste la práctica de comunicarte con tu audiencia y tienes la sensación de que hay que comenzar de cero.

No te asustes, el camino transitado no necesariamente está perdido. Ciertamente, toca aprovechar lo que has aprendido y reenfocarlo de acuerdo a las que definas como las nuevas necesidades y objetivos de tu marca. A partir de allí, un poco de paciencia y los resultados volverán a ser los esperados.

En mi caso y, a pesar de que el material gráfico que usé antes fue muy exitoso, el tiempo que estuve fuera del Social Media me hizo ver que que mucho de ese contenido lo generaba por complacer a mi audiencia, por hablarles de lo que sabía que querían escuchar. Sí, eso sigue siendo cónsono con el por qué de mi marca, pero deja de lado la mitad de lo que soy, mi primera profesión: la comunicación social. Entonces, me tocó echar mano de mi equipo –ese con el que también trabajo a mis clientes-para comenzar a redefinir todo el paquete de una vez.

2. Tu marca ya no te representa

No necesitas haber estado inactivo para sentir que tu marca ya no te representa. Cuando comenzaste con tu marca, buscaste al mejor diseñador del mundo para que te hiciera el logo y el paquete gráfico. Estabas tan enamorado de esas piezas que querías que se vieran hasta en las toallas del baño de la casa de tu abuela pero ahora ya no te parecen «tan bonitas». En realidad, lo que tomas como una apreciación subjetiva y tratas de combatir con un «pero eran bellas cuando las hice» es que la identidad de tu marca ya no se ajusta a las tendencias gráficas del momento.

Entonces te ves trabajando sobre un conjunto de elementos que sientes que no tienen nada que ver entre sí y mucho menos contigo. Esta puede ser la causa de cambios más drásticos que un refrescamiento de imagen. De ser así, es momento de hacer rebranding, aunque sea algo ligero como un refrescamiento gráfico o redefinir por completo la marca.

Desde hace varios años, Google -bueno, más específicamente Android OS- es el que ha marcado tendencias en cuanto al diseño gráfico. Y, si bien es cierto que no es rentable seguir el paso de uno OS por año para hacer tus refrescamientos de imagen, no está de más hacer algunos retoques que te mantengan en el estilo de moda. También es muy útil optar por diseños clásicos y elegantes que, como un buen vestido negro, nunca pasan de moda, pero esos detalles los hablaremos en otro post.

3. Cambiaste de profesión o rubro

Aquí el cambio es drástico sí o sí. Si antes eras abogado y ahora y eres chef, no tengo que decirte que una cosa no tiene que ver con la otra. Tampoco digo que borres todo tu pasado y niegues por completo de tu primera profesión, no; eso siempre será parte de ti. Lo que sí debes tener en cuenta es que tu público como abogado tiene unas necesidades y expectativas bien definidas, al igual que tu público como chef, pero entre ambos son muy distintas. Lo mismo pasa con tu motivación, aunque hayan algunas coincidencias románticas (servir a otras personas, defender o alimentar el desvalido, o qué se yo) lo que te impulsa por este nuevo camino es diferente a lo anterior y debe verse reflejado en tu identidad gráfica y, obvio, en tu marca.

4. La empresa donde trabajas le da más importancia a los embajadores de marca

Afortunadamente, las grandes marcas están comprendiendo la importancia de «mirar hacia adentro». Ellos están aceptan que cada uno de sus empleados es un potencial embajador de marca y se han preocupado, nuevamente, porque sus empleados se identifiquen con los valores de marca y, a través de sus Social Media, sean embajadores de marca que les emplea. Así, cada uno de sus trabajadores tienen el compromiso de adaptar su presencia en redes a esos valores de marca sin traicionar los propios.

Una marca sólida tiene que ser coherente

Bruja Real

En mi caso, como te comenté al principio, hay puntos coincidentes entre el Life Coaching y la comunicación social –sobre todo en tiempos de Social media-. Entonces, el trabajo se centró en identificar los puntos diferentes y los coincidentes para establecer 3 líneas de contenido, además del refrescamiento gráfico y de mi imagen personal. Es así como ahora hablamos de branding y Social Media desde la perspectiva de la comunicación y el marketing y de las habilidades sociales que necesitas para enfrentar a tu audiencia, tanto los halagos como las tan temidas críticas.

En casos como el del abogado-chef, el rebranding sí empieza desde cero pero no niega ni esconde nada. Recuerda que tú eres tu marca (aunque tu marca sea comercial) y eso es lo que le dará empatía y voz humana para conectar con tu audiencia. Sin embargo, visualmente sí hay crear la sensación de cambio desde las tarjetas de presentación –si, aún se usan- hasta tu presencia en redes pero todo con un cambio de enfoque y de elementos gráficos.

A partir de allí, ya sea solo –o con el acompañamiento de un profesional- lo que queda es establecer la receta en sí. La dosis adecuada de cada uno de los elementos que definen tu marca para construir una nueva identidad de marca.

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