Hechizo contra la procrastinación

Hechizo contra la procrastinación

Muy especialmente dedicado a mi queridísimo Daniel Martínez, quien se confiesa un procrastinador empedernido.

Procrastinar: (del latín procrastinare: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro). Postergación o posposición. Es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables.

Como palabra, enriquece nuestro vocabulario. Como hecho en sí, es uno de los hábitos más molestos que podemos adquirir. Y lo que es peor, no es molesto porque alguien se queje (que puede suceder); es molesto porque nos detiene, nos aleja de nuestras metas y propósitos, sin que nos demos cuenta.

Entonces, en vista de que nadie quiere sabotearse a sí mismo, se me ocurre que la mejor manera para entrar en la materia de Magia es, precisamente, un hechizo contra la procrastinación. Así que presta mucha atención para que lo sigas, paso a paso, y detengas lo que te detiene (valga la redundancia).

Y así, todos los días...
Y así, todos los días…

Necesitas:

  1. Una vela negra (no importa el tamaño de la vela, sino el de tu fe)
  2. Pimienta (preferiblemente en grano)
  3. Romero (fresco siempre será mejor, pero sirve que esté seco y entero)
  4. Clavos de olor
  5. Aceite vegetal (opcional, el que puedas conseguir)
  6. Un mortero de piedra o una piedra para moler (es importante que no sea de madera para que no absorba los aceites de la mezcla)
  7. Un frasco de vidrio, perfectamente limpio, seco y con tapa (si es corcho, mejor)

¿Qué hacer?

Hay dos maneras de preparar este hechizo y depende, sobre todo, de lo que quieras hacer después. Es decir, puedes usar los ingredientes “en seco” o preparar el aceite que podrías usar en otros hechizos en el futuro. Te las explico ambas:

Para preparar el aceite, toma el mortero y coloca en él la pimienta, el romero y los clavos de olor; los machacas lo suficiente para extraer de ellos sus aceites esenciales. La mezcla resultante la vas a colocar en el frasco de vidrio y le agregas un poco del aceite vegetal (lo suficiente para apenas cubrir los ingredientes secos). Este aceite sirve para otros encantamientos en los que necesites detener malos hábitos o potenciar los buenos (luego te explico cómo) y ésta es la mejor forma de conservarlo. Por supuesto, debe estar en un lugar fresco y donde no le pegue directamente el sol.

La otra forma de preparar el hechizo es sin el aceite. Para esto, igual debes moler con tus manos los ingredientes justo en el momento que vas a hacer el encantamiento. Y ahora sí entramos en materia.

Durante la luna menguante (tienes una semana para ponerte manos a la obra), ojo, menguante porque queremos detener un mal hábito que nos detiene -váleme , otra vez, la redundancia- vas a preparar los ingredientes y a disponerte para hacer el hechizo. Yo te recomiendo un lugar al aire libre, pero donde no haya mucha brisa para que no te apague la vela: bien puede ser en el patio de tu casa, el balcón de tu apartamento o cualquier sitio donde, de alguna manera recibas la luz de la luna y estés en contacto con la naturaleza.

Ya en el que será tu lugar sagrado, vas a tomar la vela negra y con tus manos la vas a untar con el aceite o con la mezcla de hierbas y especies (según tu elección). Puedes masajearla por un rato y, si elegiste la mezcla sin aceite, debes colocar los restos en la base de la vela al terminar de untarla. Es importante que tengas mucho cuidado con tus manos después de hacer esto, ya que la pimienta en el aceite podría irritarte los ojos en un descuido.

Ahora, con la vela en su lugar, untada y con los restos a su alrededor, la prendes, piensas en eso que has estado postergando y dices con fe:

“Libero la procrastinación de mi mente, dejo atrás mi lentitud.
Ahora elimino toda la negatividad y dejo sólo paz y claridad.
Yo trabajo con velocidad.
Esta es mi voluntad y así será, sin daño a ninguno y sin volver atrás”.

Repite esto entre 3 y 9 veces mientras te concentras en todo eso que quieres lograr rápidamente, sin que nada ni nadie te detenga. Luego, puedes apagar la vela pero a mí me gusta más aprovechar este momento para meditar hasta que se apague sola. De esta manera fortaleces tu relación con el universo, lo importante es que al terminar sentirás cómo el hechizo trabaja en la energía y motivación que tendrás para hacer eso que tanto quieres.

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